Ya están aquíííí…

No sé si os habéis dado cuenta del sutil aroma que inunda Valencia en estos días.

Es un olor dulzón que entra por la nariz y se aloja en nuestro cerebro para hacernos sentir la cercanía de LA FIESTA.

Sí, amig@s “Ja estem en Falles” y tenemos que prepararnos para toooodo lo que eso conlleva, sobre todo Raquel.

En Fallas, nos saltamos los horarios, dormimos menos (verbenas, petardos, pasacalles…), nos pertrechamos junto a las barras, ya sean del puesto de buñuelos o de la verbena debajo de casa y, por supuesto, en lo último que estamos pensando es en pasarnos por el gimnasio a saludar.

Así que, con este panorama, podemos decir que el reto se complica para Raquel en estas fechas, pero se pone muy interesante para nosotros.

Ella nos asegura que se lo va a tomar muy enserio y que se ve fuerte para resistirse a la tentación, pero ¿será capaz de renunciar a la “xocolatà”, a la “bunyolà”, a las comidas y cenas de “germanor”, a la sangría y los cubatas en vaso de plástico al calor de la carpa, a los concursos de paellas… Difícil, muy difícil.

Con lo cual, para evitar que Raquel se eche “la manta al coll”, hemos trabajado con ella unos conceptos básicos:

  • Anticipación. Se trata de verse a uno mismo cometiendo los excesos antes de haberlo hecho propiamente para sacar fuerzas de flaqueza y, cuando llegue el momento, saber decir que no entre lágrimas.

  • Concesión. Tampoco queremos que Raquel recuerde las Fallas del 2015 como las peores de la Historia, así que algunos caprichos podrá permitirse. Solamente tiene que huir de fritos, rebozados, embutidos, fiambres grasos y salsas. Ya, ya, es fácil decirlo…

  • Compensación. A cambio de su alma fallera, Raquel se compromete a sacar la bici del trastero, limpiarle las telarañas y subirse en ella cada mañana para ir silbando al trabajo poseída por el espíritu de “verano azul”.

  • Redención. Tendrá que hacer algún hueco en su agenda para venir a Life. Le hemos prometido ser buenos y no darle mucha caña, pero, ¿quién sabe? A lo mejor, con la alegría de la fiesta, es ella la que quiere subir al siguiente nivel.

Todo este esfuerzo obtiene su resultado, por supuesto, 6 kg menos de peso, reducción de dos tallas en cintura y cadera, menos hinchazón, entrenamiento a mayor velocidad y con un nivel técnico alto, menos dolor en los talones y establecimiento de rutinas deportivas en familia… vamos que está que se sale.

Por nuestra parte, casi podemos oír el trueno de los masclets, sentir el suelo vibrando, ver las calles repletas de gente y bailar al son de la música folklórica. Y vosotros diréis:

  • ¡Qué espíritu fallero tienen los de Life!

Y nosotros os responderemos:

  • Estando justo detrás de la Plaza del Ayuntamiento es imposible resistirse al “caloret” de la fiesta.

    Un abrazo.                                                                                                                                             www.lifefitnesshouse.es 

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