¡El Reto Life ha comenzado!

Raquel ha realizado los primeros entrenamientos, ha marcado  nuevas pautas en su alimentación, empieza a comprender cuál era su estilo de vida y se ha puesto en manos de nuestro fisioterapeuta para tratar su lesión en los talones.

¿El balance?  ¡Muy bueno!

Nuestros objetivos se van cumpliendo.

Ha conseguido perder los primeros kilos y, sobre todo, está creando nuevos hábitos de alimentación en cuanto a horarios y cantidades de comida. Ella llega a comer a casa pero tarde y con mucha hambre, así que solía hacer una comida fuerte sobre las tres y media y otra por la noche. Ahora tendrá que acostumbrarse a hacer más comidas y de menos cantidad, sobre todo en la cena. Sigue un menú semanal diseñado por Tania, nuestra nutricionista, para que le sea más fácil planificarse y evitar aquello de “comer lo primero que encuentro en la nevera”.

Con la combinación de dieta y entrenamiento por electro-estimulación, está empezando a decir adiós a la grasa y holaaaa a los músculos.

Leti se encarga del coach nutricional y se sienta cara a cara con Raquel cada semana, para ayudarla a entender su realidad. Aunque cuenta con mucho apoyo, la motivación depende de todo lo que la rodea. Por ejemplo, aprender  a no darse un atracón cuando tiene un bajón, a ser  realista para marcar las metas y fuerte para conseguirlas, a volver a disfrutar del deporte…

Vamos, que después de una charla con Leti, te quedas como nueva.

Además, Raquel tenía un problemilla postural, así que Manolo, su entrenador personal, ha pensado cada ejercicio del entrenamiento para mejorar su postura corporal y evitar daños en las estructuras. Las sesiones de electro-estimulación se centran en aumentar su fuerza y resistencia. La mayor dificultad al principio ha sido controlar los movimientos y adquirir  destreza en la ejecución. Cada vez lo hace mejor  y se atreve con ejercicios más difíciles.

Y no creáis que es fácil, porque Raquel tiene una patología en los talones que se llama találgia.

Esta lesión ha ido a más con el tiempo y le provoca dolor por las mañanas, por la rigidez, y, al final del día, por la inflamación. Por eso se puso en manos de Guillem, nuestro fisioterapeuta, que junto a Manolo han diseñado el plan de entrenamiento y la trata cada semana para mejorar su calidad de vida. Guillem le pone deberes para casa que consisten en unos ejercicios de estiramiento y esto le está costando un poco. Raquel no encuentra el momento para hacerlos porque siempre hay algo que hacer, pero ser constante es la clave para conseguir que el dolor se vaya. ¡Tu cuerpo puede más que tus excusas!

Así que, podemos decir que estamos tan contentos como Raquel con los primeros resultados.

Nos encanta verla sonreír cuando entra por la puerta, dispuesta a conseguir cada reto que le proponemos.

Pero lo que más nos gusta es su cara de alegría cuando se marcha sabiendo que se ha superado a sí misma.

¡Buen trabajo Raquel!

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