4 pilares de la alimentación y el deporte

La práctica de cualquier actividad física provoca un aumento en el consumo de energía por parte de nuestro cuerpo, a la vez que se produce cierta pérdida de líquidos y de electrolitos a través de la transpiración y sudor. Para que los beneficios de la actividad física sean completos es necesario que compensemos dichas pérdidas.

Si el nivel de actividad es leve o moderado, la compensación se consigue a través de la alimentación habitual, siempre que sea completa y equilibrada. Cuando el nivel de actividad aumenta un poco, es importante prestar más atención a los alimentos que elegimos, tanto en calidad (tipo de alimento) como en cantidad. Así aseguraremos una recuperación completa y ganaremos en calidad de vida.

1. Hidrátate

Para asegurar un estado óptimo de hidratación, es aconsejable beber unos 2 vasos de agua entre 15 y 20 minutos antes de empezar la práctica de ejercicio.

Es preferible el agua a otras bebidas con grandes cantidades de hidratos de carbono simples, ya que podrían causarte alguna molestia.

2. Prepárate con hidratos de carbono

Para tener energía disponible para el músculo en el momento de practicar ejercicio, es necesario que aproximadamente 2 horas antes, tomes alimentos ricos en hidratos de carbono complejos como cereales o tubérculos. Si se trata de un desayuno, puedes elegir pan o cereales; si es una comida principal, el pan, la pasta, el arroz o la patata son una buena opción.

3. Ten en cuenta las proteínas

Los alimentos proteicos antes del ejercicio deben ser de fácil digestión. Son preferibles los pescados blancos (merluza, lenguado), carnes blancas (pollo, conejo), huevos o los embutidos magros (jamón, o pavo).

La cocción a elegir debería ser sencilla como la plancha, el horno, el vapor o papillote.

4. No olvides las vitaminas y minerales

Antes de la práctica de ejercicio no es imprescindible añadir un extra de vitaminas y minerales. Si 2 horas antes nos coincide con una comida principal, la ración de verdura es preferible que sea cocida para facilitar la digestión.

¡Acumula 30′ de actividad física cada día!

Se considera actividad física cualquier movimiento del cuerpo producido por los músculos y que exija un gasto de energía. La actividad física no es por tanto sinónimo de ejercicio. El ejercicio es sólo una variedad de actividad física planificada, estructurada y repetitiva, que tiene como objetivo principal mejorar o mantener uno o más componentes de la aptitud física.

La actividad física abarca el ejercicio, pero también muchas otras actividades que entrañan movimiento corporal y se realizan como parte de los momentos de juego, de trabajo, de formas de transporte activas, de las tareas domésticas y de actividades recreativas.

Los beneficios de la actividad física son muchos y variados, dependiendo del trabajo que realicemos (cardiovascular o aeróbico, de fuerza, de flexibilidad, de coordinación). Aun así, el que más beneficios aporta para la salud y el más aconsejado para realizar a cualquier edad, sea cual sea el género del practicante y sean cuales sean sus aptitudes y nivel o condición física, es el trabajo cardiovascular o aeróbico.

Se ha observado que la inactividad física es un factor de riesgo para el desarrollo de diferentes problemas salud, así que no lo dudes y ¡acumula 30′ de actividad física cada día!

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